¿Puede la tecnología agrícola paliar el hambre en el mundo?

De acuerdo con un informe de la ONU en el año 2050 habrá entre 2 y 3 billones bocas más para alimentar mientras que el cambio climático reducirá la producción de alimentos en un 2 por ciento por década, esta situación hace que se empiecen a plantear acciones alternativas para plantar cara al hambre en el mundo.

En este sentido, la tecnología agrícola parece ser clave gracias a los últimos avances como la tecnología de precisión, que consiste en recopilar datos en tiempo real para obtener información útil que pueda mejorar el rendimiento de las cosechas.

“Con la agricultura de precisión conseguiremos que los cultivos se vuelvan más eficientes, más rentables y sobre todo más sostenibles para el medio ambiente. Esto es debido a que a través de los datos que se recopilan tales como el nivel de humedad del suelo o el crecimiento de los cultivos se pueden tomar mejores decisiones para el cultivo, minimizando las pérdidas”, sostiene Gabriel Cabrera, experto en tecnología agrícola.

Asimismo, esta tecnología posibilita que se pueda controlar remotamente el equipo de riego, activándolo cuando sea necesario, es decir, cuando el cultivo presente niveles de humedad bajos.

“Ya hay hasta drones que se encargan de captar imágenes de precisión sobre los cultivos las cuáles son examinadas por software especializado que es el que muestra las condiciones del cultivo”, explica.

Por otra parte, también se espera que esta tecnología ayude a recabar datos meteorológicos de forma que sepamos cuándo y cuánto regar, por ejemplo.

“El noventa por ciento de todas las pérdidas de cosechas se deben al clima, algo que aún se ha incrementado más en los últimos años a causa del cambio climático, de ahí que sea fundamental monitorizar el clima para poder actuar dependiendo de lo que éste indique”, expone.

Además, los expertos aseguran que en unos años la tecnología permitirá la predicción de enfermedades y plagas, contribuyendo a que  los cultivadores puedan prevenir la pérdida de cultivos y ajustar el uso de productos químicos.

A todo esto se suma la impresión de alimentos 3D, que también puede ser una gran forma de acabar con el hambre en el mundo, haciendo que cada hogar produzca su comida.